Piensa en el agua alcalina como un agua más "suave" para tu organismo. No tiene el sabor "pesado" del agua del grifo convencional y posee un nivel de pH superior a 7 (generalmente entre 8.5 y 9.5), lo que la hace menos ácida y más asimilable por tus células.
Durante el ejercicio, tu cuerpo genera acidez. El agua alcalina ayuda a neutralizar el ácido láctico, permitiendo una recuperación muscular más rápida y combatiendo la fatiga. Es el combustible ideal tanto para deportistas de élite como para entusiastas del fitness.
El pH mide la acidez o alcalinidad. Un cuerpo acidificado es propenso a problemas de salud como fatiga y falta de oxígeno celular. El agua alcalina actúa como un equilibrador natural para restaurar la vitalidad de tu cuerpo.
Combate los radicales libres y retrasa el envejecimiento prematuro gracias a su potencial de reducción de oxidación (ORP) negativo.
Favorece una microbiota equilibrada y ayuda a prevenir la descalcificación ósea al reducir la acidez sistémica.
Apoya la eliminación de toxinas y ayuda a regular los niveles de grasas y glucosa en sangre de forma natural.